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La hazaña de Alexander Mamkin: el aviador soviético que salvó a los niños condenados a la muerte a costa de su propia vida.

 

Por Nina Menshij

 

Cuando la cabina se vio envuelta en llamas y las gafas comenzaron a derretirse justo en la cara del piloto, Alexander Mamkin no abandonó su avión. Pudo llevar el ardiente P-5 al territorio soviético y lo aterrizó en el primer lugar apropiado para salvar a 10 niños evacuados de territorio ocupado. Asegurándose de que todos los chicos habían abandonado el avión en llamas, Mamkin por fin se desmayó a causa de las terribles quemaduras.

 

 

Operación “Estrellita”: el rescate de niños de la ocupación alemana

 

A fines de 1943 los partisanos bielorrusos encontraron a los niños en un orfanato local en el pueblo de Belchitsy (cerca de Polotsk, Bielorrusia). Estos chicos no habían sido evacuados en 1941. Los nazis planeaban usarlos como donantes de sangre para sus soldados heridos. Los niños debilitados por el hambre constante habían tomado escaso alimento solo para que su sangre fuera conveniente para la transfusión.


El director del orfanato, Mijail Forinko, pudo convencer a los ocupantes de que los chicos necesitaban mejor nutrición. Bajo este pretexto, los niños fueron trasladados al pueblo de Belchitsy, donde comenzó la preparación para el rescate.


En la oscuridad de la noche del 18 de febrero de 1944, los partisanos realizaron una evacuación secreta. 154 niños en compañía de sus 38 tutores pudieron salir de la aldea sin ser descubiertos. Los niños mayores llevaban en brazos a los más pequeños, temiendo hacer el más mínimo ruido. A pocos kilómetros de Belchitsy los esperaban trineos preparados para llevar a los fugitivos a una zona controlada por los guerrilleros.


Pero el plan había sido revelado pronto y los fascistas lanzaron una gran operación de castigo. Así pues, los niños volvieron a estar en peligro mortal de nuevo. Entonces, el comandante del Primer Frente Báltico decidió evacuarlos por aire.
 

El último vuelo de Alexander Mamkin

Se encargaron a los pilotos de biplanos U-2 y P-5. El capitán Dmitry Kuznetsov y el teniente Alexander Mamkin comenzaron a realizar los vuelos nocturnos para evacuar a los chicos en grupos pequeños. En unas semanas los aviadores pudieron salvar docenas de vidas.


En la noche del 11 de abril Mamkin estaba realizando el noveno vuelo. En su avión se acomodaron diez niños, su tutora y dos partisanos heridos. Se utilizaron contenedores de carga para el transporte. El avión sobrecargado pudo despegar y se dirigió hacia las posiciones soviéticas.


Acercándose a la línea del frente, el avión fue alcanzado por un caza nocturno enemigo. Como resultado, el P-5 se incendió y el fuego envolvió la cabina del aviador. Según todas las reglas, el teniente tenía que abandonarlo, pero a bordo no había ni un paracaídas para los pasajeros.


Quemado hasta los huesos Mamkin continuaba conduciendo el P-5 y con las últimas fuerzas logró llevarlo a un lago congelado. Las últimas palabras del aviador fueron: “¿Están vivos los niños?”

 


 

A memoria del héroe

 

Mamkin falleció el 17 de abril de 1944 sin volver en sí. El héroe fue enterrado en el pueblo de Maklok. Más tarde los restos del aviador que logró una proeza sin precedentes fueron trasladados al cementerio conmemorativo "Lidova Gora".


El teniente Alexander Mamkin fue condecorado con las órdenes de la Bandera Roja y la Guerra Patriótica del I grado, pero nunca recibió el título de Héroe de la Unión Soviética, del cual era digno.


Su nombre sigue siendo un símbolo de valentía y sacrificio sin igual.
 

 

[Una adición de traducción según los materiales públicos de Internet]

 

Alexander Petrovich Mamkin nació en agosto de 1916 en la granja Krestyansky cerca de Voronezh. Desde los 14 años trabajó en el koljós [la granja colectiva]. En 1936 ingresó en la escuela de la Flota Aérea Civil (en Balashov), de la que se graduó exitosamente en 1939.


Cuando la Gran Guerra Patria comenzó, el piloto escribía informes uno tras otro para que le enviaran al frente activo. En agosto de 1942 fue alistado en el 105º regimiento independiente de Guardias de la Flota Aérea Civil de la URSS.


Alexander Mamkin realizó más de 70 vuelos a la retaguardia fascista. En su monomotor P-5*, el piloto llevó a docenas de personas a la "Gran Tierra" y entregó más de 13 toneladas de carga a los partisanos.


Según los recuerdos de Galina Mishenko – una de las pasajeros del último vuelo de Mamkin**:

 

“Recuerdo que nos acomodaron en el avión, en la cabina del navegante. No tomaron al navegante para que se pudiera sacar a tanta gente como fuera posible", - dice Galina. – “En la parte inferior del avión había dos “cajas” donde se colocaron dos partisanos heridos y nuestra tutora Valentina Latko”.

 

En la cabina con Galya (quien en este momento tenía 11 años) estaban otros nueve niños, entre ellos - sus hermanos menores de 9 y 4 años y el hijo pequeño de la tutora Valentina Latko.

 

“Primeramente todo estaba bien. Temiamos un poco, pero no mucho, porque Alexander ya había realizado ocho vuelos exitosos. De repente escuchamos un sonido extraño, como si las piedras pequeñas golpearan contra la cabina. Y en un segundo las llamas aparecieron. Como nos explicaron más tarde, cuando nos alcanzaron, los fragmentos dieron directamente en el depósito de gasolina, por eso el avión se inflamó. Volamos y ardía incluso nuestra ropa que comenzó a arder, pero lo peor fue para el piloto. Era una antorcha viva. La chaqueta de vuelo se agrietaba, las piernas y los brazos se estaban carbonizando, las gafas literalmente se fundían justo en la cara. Pero él se quedaba callado y no soltaba el timón de sus manos. Luego hubo un golpe duro al suelo y el avión empezó a rodar…”

 

A pesar del dolor infernal y la conciencia desvanecida, Alexander Mamkin logró aterrizar el avión al límite de sus posibilidades. El aterrizaje fue durísimo y al golpear contra el suelo, un piloto herido en la cabeza y ardiendo como una antorcha simplemente fue expulsado de la cabina. Después de la parada, los niños mayores ayudaron a evacuar a los más jóvenes y heridos del avión en llamas, y luego corrieron a buscar al piloto.


Él estaba acostado en la nieve con ropa ardiente. Todo lo que pudieron hacer los chicos fue liberar a Alexander de los restos de tejido y cubrirlo cuidadosamente usando sus ropas exteriores. Los más jóvenes y los guerrilleros heridos quedaron cerca del aviador, mientras que tres muchachos corrieron a buscar la ubicación de tropas soviéticas. Tuvieron suerte: justo detrás del lago, los chicos encontraron el puesto militar, un soldado salió corriendo de allí, y cuando se enteró de las circunstancias del vuelo, dio la alarma.


El 60% de la piel del piloto se quemó, las piernas se carbonizaron justo hasta los huesos. Estaba inconsciente, pero vivo. Los médicos hicieron todo lo posible, pero Alexander Mamkin murió en un hospital militar el 17 de abril de 1944. Las últimas palabras del aviador (a quien recobró brevemente la conciencia) fueron: “¿Están vivos los niños?”
 

LA MEMORIA ESTÁ VIVA MIENTRAS LOS VIVOS RECUERDEN…

 

* Š-5 — un pequeño avión diseñado para dos personas. Pero lo adaptaron para la evacuación de gente. Para hacerlo, los pasajeros fueron acomodados no solo en una cabina de navegación vacía (los pilotos volaron solos), sino también en contenedores especiales debajo de las consolas de las alas y debajo del fuselaje.


** Según el siguiente material: https://www.samara.kp.ru/daily/26827.4/3867014/

 

Nina Menshij

 

 

 

 

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