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Aleksandr Pokryshkin: Olvidado As de Yak-1

 

Por Diego Zampini

 

 

No es ningún secreto que el Yak-1 (y todos sus "descendientes" el Yak-7, Yak-9 y Yak-3) fue el caza de elección de muchos ases soviéticos, tales como Mijail Avdeyev, Mijail Baranov, Ivan Kleshchyev, Sergey Luganskiy, y muchos otros. Pero hay un "as de Yak" olvidado, aunque irónicamente es muy conocido: Aleksandr Ivanovich Pokryshkin. Esto se debe a que se asocia comunmente a Pokryshkin con el caza Bell P-39 Aircobra, con el que consiguió la mayoría de sus victorias. Pero durante 1941 voló el MiG-3, y durante varios meses de 1942 su montura fue el Yak-1, con el cual consiguió por lo menos siete victorias. Estos aviones germanos abatidos hacen que Pokryshkin, con toda justicia, deba ser considerado un “As de Yak”. Esta es la historia de esos combates.

 
En la primavera de 1942 el 55º IAP, ya galardonado con el título de Guardias y renumerado 16º GIAP. Una de las escuadrillas del regimiento fue dotada con los Yak-1. Entre sus pilotos se contaba Aleksandr Pokryshkin, que tenía ya varias victorias en su haber volando el MiG-3 durante las primeras semanas de la guerra. En ese período abatió al menos seis aviones, - tres Bf.109, dos Hs.126 y un Ju.88, – con lo que también puede ser considerado como as del MiG-3, aunque parte de sus primeros derribos no se confirman por los documentos del regimiento, dado que durante la retirada la contabilidad del 55 IAP fue destruida por los propios oficiales del estado mayor debido al peligro de caer en manos del enemigo). Con semejante experiencia, y habiendo volado antes el temperamental I-16, no le fue dificil a Sasha aprender a volar el ágil y veloz caza de Yakovlev.

 

Aleksandr Pokryshkin en 1941, A la izquierda, el MiG-3 “Blanco 5” que volaba en esa época, y con el que consiguió varias de sus primeras victorias. En la primavera de 1942 comenzó a volar el Yak-1.

 

MiG-3 de Aleksandr Pokryshkin, 55º IAP, verano de 1941

 

Por la misma época, más exactamente el 4 de mayo, el piloto croata Natporucnik (1º Teniente) Nikola Vucina del 15.(Kroat)/JG 52 desertó de la Luftwaffe con su Bf.109E-7, y aterrizó en un aeródromo soviético del sur de Ucrania. Pokryshkin fue elegido para pilotarlo y ver su capacidad de maniobra, y estas fueron las conclusiones que él sacó al comparar el Bf.109E-7 con su Yak-1:

 

Aleksandr I. Pokryshkin: “Al día siguiente probé el Messerschmitt en vuelo de acrobacia de alta escuela, Un aviador necesita poco tiempo para valorar un aeroplano si este aparato hace ligero la candela, si se embala rápidamente durante los picados y si el mismo piloto, desde otro aparato, lo ha alcanzado en combate cuando aquél daba un viraje pero, al propio tiempo, ha visto los agujeros que dejan en sus planos los proyectiles de los cañones emplazados en él. Volví a comparar el Messerschmitt con nuestro Yak-1 y llegué de nuevo a la conclusión de que los dos aparatos tenían mucho de comparable.”

 

Al comenzar la Operación Blau a fines de junio de 1942 (la ofensiva alemana destinada a tomar los pozos petrolìferos del Cáucaso y Stalingrado), una de las misiones del 16º GIAP fue escoltar a los aviones de ataque Su-2 e IL-2 en un intento de destruir los puentes de pontones sobre el río Donets. Estas misiones causaron mucha tensión entre los veteranos como Pokryshkin, y los pilotos novatos.

 

Uno de los primeros Yak-1. Pokryshkin lo consideraba un igual al Bf.109E y F, sobre todo despues de probar en vuelo el Bf.109E-7 con el que el piloto croata Nikola Vucina se pasó al bando soviético el 4 de mayo de 1942.

 

Los pilotos del 16º GIAP solán coordinar esfuerzos con sus camaradas del 45º IAP, que servía en la misma división de cazas (la 216ª). Aquí vemos a Grigoriy Rechkalov (16º GIAP) y Dmitriy Borisovich Glinka (45º IAP) repasando una mision de combate al lado de un Yak-1. Dmitriy Glinka tenía para ese momento seis victorias volando el Yak-1, y el 13 de julio de 1942 se anotó su séptima – el Heinkel He.111H-6 W.Nr. 7493 del Hauptmann Hermann Kühl, comandante del III.KG 4 y galardonado con la Ritterkreuz..

 

En varias ocasiones estos, que debían desde arriba cubrir a la pareja de Pokryshkin y Berezhnoi (que eran la escolta cercana de los IL-2), fallaron en cumplir su misión, y a duras penas el futuro tres veces Héroe de la Unión Soviética y su numeral pudieron defender a los Shturmovik. En ambas ocasiones, al regresar a su aeródromo Pokryshkin tuvo con los culpables una dura charla y amenazó con castigarlos si volvían a demostrar tal cobardía en combate. Dos de ellos (Arkadiy Fiodorov y Nikolay Naumenko) se redimirían en el futuro, y con honores, porque llegarían a ser ases. Uno de tales incidentes ocurrió el 9 de julio de 1942.

 

Aleksandr I. Pokryshkin: “En una ocasión acompañamos a dos escuadrillas de aviones de asalto IL-2 que debían golpear a una concentración de tanques enemigos en el bosque próximo a Izyúm. Cuando nos aproximábamos al objetivo, los Yaks de inmovilización se metieron en las nubes.

 

Los aparatos de asalto, tras de arrojar con tino las cápsulas de líquido inflamable, tomaron el rumbo de regreso. Yo creía ya que la misión había sido cumplida con acierto y sin estorbos, cuando aparecieron en el cielo seis Messers que empezaron a dar vueltas como avispas por encima de los IL. Había que derribar a toda costa al que los dirigía. Pero él esquivaba hábilmente mis ataques. Mi punto y yo íbamos de un flanco a otro, entablando breves pero sañudos pugilatos con los cazas adversarios.

 

El motor de mi aparato se recalentó; en la cabina se hizo un calor insoportable, y la guerrera se me empapó de sudor. Por delante de mis ojos cruzaban aeroplanos con las odiosas cruces. Debido a la tensión nerviosa y a las sobrecargas de los virajes, la percepción se embotaba de tiempo en tiempo. Parecía que aquella rueda de combate no tendría fin. ¡Cuántas maldiciones eché yo entonces a los cuatro Yaks que se habían alejado! Al fin se presentó una ocasión propicia. Dos Messerschmitts atacaron a dos IL-2 rezagados, y el que mandaba la pareja alemana entró en el retículo de mi visor. Le disparé a bocajarro. Los restantes Messers nos dejaron enseguida.

Volvimos a tener suerte. Todos los aviones de asalto retornaron al aeródromo e incluso sin impactos. En el aeródromo tuvimos de nuevo palabras acaloradas. Afortunadamente, fueron las últimas pronunciadas en ese tono.”

 

Los adversarios de los Yak-1 de Pokryshkin y Berezhnói ese día fueron, ironicamente, los antiguos camaradas de Nikola Vucina – pilotos del 15.(Kroat)/JG 52. El “Messer” al que Sasha acribilló a muy corta distancia fue el Bf.109G-2 W.Nr. 13421, y su desconocido piloto croata debió saltar al incendiarse su aparato. Las fuentes alemanas (como siempre) acreditan esta pérdida a la antiaérea. Hacen lo mismo con el Bf.109F-4 W.Nr. 13303 del I./JG 53 Pik As, acribillado por Grigoriy Andreyevich Rechkalov sobre la misma zona un poco más tarde ese mismo día – dicen que este Messerschmitt sufrió un 50% de daños por “avería del motor”. Claro, olvidan decir que la causa de la “avería” fueron los proyectiles de 20 y 12.7 mm disparados por el Yak-1 de Rechkalov.

 

 

Otros famosos ases del 16º GIAP se anotaron victorias con el Yak-1 en el verano de 1942. Por ejemplo a Grigoriy Andreyevich Rechkalov (izquierda) se le acreditaron seis derribos con el Yak, de los cuales tres pueden confirmarse – un Fw.189A-1 del 5.(H)/12 el 2.07.1942, un Bf.109F-4 del I./JG 53 el 9.07.1942 y otro ‘Friedrich’ del 3./JG 52 al día siguiente. Nikolay M. Iskrin (derecha) fue acreditado con dos aviones enemigos destruidos con el Yak-1, y el segundo fue muy importante: el Ju.88A-4 del as de bombardeo Helmut Klischat, galardonado con la Ritterkreuz (2./KG 51), derribado y muerto por Iskrin el 12 de julio de 1942.

 

Además de escoltar a los Sujoi y Shturmoviks, el regimiento también interceptó a los bombarderos y aviones de ataque al suelo alemanes. Pese a las fuertes pérdidas y al cansancio, el 16º GIAP hizo pagar a la Luftflotte 4 un alto precio. Uno de los éxitos más destacados de la unidad por esos días ocurrió el 12 de julio, cuando Nikolay M. Iskrin obtuvo su tercera victoria sobre Millerovo – el Junkers Ju.88A-4 W.Nr. 6635 del Oberleutnant Helmut Klischat (2./KG 51), quién era un experimentado as de bombardeo con cientos de misiones y estaba galardonado con la Ritterkreuz. Klischat murió junto con toda su tripulación.

 

Duelos de Titanes

 

El más duro de los combates de Pokryshkin ese verano aún estaba por llegar. El 17 de julio de 1942 despegó junto con otros cinco Yak-1 para escoltar dieciocho IL-2, y en un momento del combate tuvo que batallar totalmente solo contra cuatro Messers". Reproduzco aquí su relato de este combate.


Aleksandr I. Pokryshkin: "Acompañábamos a dieciocho aeroplanos de asalto IL. Mi punto y yo los cubríamos de cerca. De nuevo éramos dos en lugar de cuatro, pues Komosa y su punto no despegaron. Las dos parejas que conducía Figuichov volaban por encima de nosotros con carga de bombas. Cuando los aviones IL acabaron el asalto, los inmovilizadores descendieron también del "piso" superior para arrojar las bombas. En ese momento, el más desventajoso para nosotros, aparecieron los Messerschmitts. Una pareja de cazas enemigos se lanzó contra los MiGs que picaban sobre el objetivo, y otra, contra los aviones de asalto IL. Mi punto y yo nos separamos. El fue en auxilio de nuestros "gavilanes"; yo determiné cubrir a los de asalto.

 

Los Messers estaban muy cerca de mí. Esquivando mis ataques, tomaron altura. Decidí perseguirlos.


Como siempre, los Messerschmitt se retiraban hacia el lado del sol. Al principio yo veía bien sus siluetas, pero momentos después noté que me quedaba en seguida rezagado. Eso me extrañó: el Yak-1 no tenía menos velocidad que el Me-109. No tardé en adivinar que contendía con cazas del nuevo tipo Me-109F.
[En realidad sabemos hoy que contendía con los nuevos Bf.109G - autor]

 

Miré abajo. Los nuestros ya no estaban allí. Por tanto, me había quedado a solas con dos temibles rivales. Además, ellos se hallaban en la parte del sol y tenían ventaja de altura. Al comprender lo difícil de mi situación, incline mi aparato sobre un ala para retomar hacia los míos. Pero no era tan fácil dejar atrás a los Me-109F que pendían encima de mí. Me alcanzaban con celeridad. No podía ni pensar en ayuda de ninguna clase. Sólo podía confiar en mis propias fuerzas. Viré de cara a los Messers y determiné mostrarles que no me disponía a huir y estaba presto a pelear. Pero ellos no aceptaron el ataque frontal, tomaron altura y volvieron a pender encima de mí como una espada blandida.

 

¿Qué hacer? Ellos contaban con la ventaja de la altura y de la velocidad. A mis pies, tierra ocupada por él enemigo. El combustible escasamente me alcanzaba para llegar al aeródromo. Si se me acababa, si yo fallaba el cálculo en algo, los fascistas me acribillarían como a un simple blanco de tiro. No me quedaba otro recurso que poner en juego la astucia.

 

Antes aún de que se me ocurriera nada, viré a oriente y metí motor, exprimiendo de mi Yak toda la velocidad que podía dar. Los Messerschmitts se lanzaron en pos de mí como dos flechas disparadas con la cuerda del arco a máxima tensión. Se encontraban ya a la distancia de fuego de puntería. Yo piqué bruscamente. Del vertiginoso descenso, el aparato vibró, y los oídos me dolieron como perforados. Los Messerschmitts, que se hubieron rezagados, volvieron a alcanzarme. Los sentía ya a mis espaldas. Sabía que el jefe de la pareja abriría fuego de un momento a otro. En esos instantes recordé la maniobra que pulí durante los vuelos en el Messerschmitt. Si me fallaba la "voltereta", lo pagaría con la vida.

 

Hice bruscamente una candela. La sobrecarga me nubló la vista. En el punto superior tomé la horizontal, virando sobre el ala. En eso ocurrió precisamente lo que había calculado. Adelantándome, un Messerschmitt quedó a unos cincuenta metros delante de mí y en medio del retículo de mi colimador. Disparé a quemarropa una ráfaga larga de cañón y ametralladoras. El Messer pareció quedar colgado un instante en el retículo del visor y luego, invirtiéndose, se desplomó. Por mi lado pasó, casi rozándome, su punto. Yo me lancé en pos suyo, pero se veía que él no tenía ganas de pelea. Eso a mí también me convenía. Seguí con la mirada al Me-109F derribado hasta que estalló contra el suelo, me metí en las nubes y tomé rumbo al este, al aeródromo.

 

Me preocupaba la escasa bencina que me quedaba. Si Figuichov no había ajustado las cuentas a la otra pareja de Messers que emprendiera la persecución de los aviones de asalto, yo podía toparme con ella en su camino de regreso.

 

El rechinar de balas en el revestimiento de mi aeroplano me despejó en el acto la cabeza. Con movimiento rápido y casi maquinal de la palanca y los pedales hice un "tonel" descendente. Yo había entrenado también hacía tiempo, en el invierno, esta figura. No sé por qué me vino precisamente en aquel instante a la imaginación. Quizá tuviera latente de continuo la presteza a ejecutarla, pero no se me había presentado antes ocasión propicia. El objeto de esta maniobra es frenar el avión para dejar que los atacantes pasen adelante. Los dos Messerschmitts me adelantaron por encima. Encabrité mi Yak y disparé una larga ráfaga contra el guía. Los dos aparatos contrarios tomaron bruscamente altura. Basta ya de tentar a la fortuna. Dirigí el perforado Yak a las nubes y, mirando en derredor, volé raudo al aeródromo. Llegué al fin al tranquilo lugar de estacionamiento. Me quité el audífono y vi uno de los auriculares arañado por una bala. La muerte había pasado a un centímetro de mí."


Este combate es muy interesante, porque a instancias de Christer Bergstrom, ahora sabemos quienes fueron los pilotos que Aleksandr Pokryshkin derribó. El primero de ellos fue el Unteroffizier Kurt Keiser, al que Pokryshkin vió estrellarse, ya muerto, en la cabina de su Bf.109G-2 W.Nr. 13488 (7./JG 52). El segundo fue el Feldwebel Hans Dammers, de la misma unidad. No debe sorprendernos que haya alcanzado a sorprender a Pokryshkin y dañado su Yak-1, ya que era un experte con 113 victorias, que creyó que Pokryshkin sería una fácil presa Nº 114. Ese dìa sin duda se encontró con la horma de su zapato, ya que Aleksandr Pokryshkin pudo reaccionar a tiempo, obligó al as teutón a sobrepasarlo con su tonel descendente, y entonces acribilló su Bf.109G-2 W.Nr. 13435 a corta distancia. Aunque Sasha no lo supo en ese momento (creyó solo dañarlo), el avión de Dammers había quedado herido de muerte – el experte debió saltar antes de poder llegar a su aeródromo. Esta vez a la Luftwaffe no le quedo más remedio que aceptar estas pérdidas, incluida la derrota de uno de sus Halte Asse.

 

 

El Feldwebel Hans Dammers (izquierda) del 7./JG 52 es galardonado con la Ritterkreuz el 23 de agosto de 1942 por sus 113 victorias. Unos meses antes, el 17 de julio de 1942, Dammers averió el Yak-1 de Aleksandr Pokryshkin, pero este invirtió los roles y acribilló su Bf.109G-2 W.Nr. 13435 a quemarropa. Pocos minutos después Dammers se vió obligado a saltar de su avión. No tuvo mejor suerte el jefe del 15.(Kroat)/JG 52 Potpukovnik Franjo Dzal (16 victorias, a la derecha) – el 28 de julio de 1942 también cayó bajo los proyectiles de cañon y ametralladoras de Pokryshkin.

 

Dammers no fue el único as del Eje que sería derrotado por Sasha durante la dura batalla por el cruce de los ríos Don y Manych, en la cual del 1º Panzerarmee del Generalfeldmarschall  consiguió finalmente cruzar y penetrar en tromba en el norte del Cáucaso. La VVS intentó desesperadamente evitarlo, pero las pérdidas sufridas habían sido elevadas, y los reemplazos eran pilotos novatos. Y sería la misión de los veteranos como Aleksandr Ivanovich guiarlos y cuidarlos en su bautismo de fuego. Eso lo pudo en rumbo de colisión directo contra uno los mejores pilotos de la JG 52 en la zona:

 

Aleksandr I. Pokryshkin: “Sobre el blanco, en un macizo forestal al sur del Krasnyy Liman, los IL-2 lanzaron la mezcla incendiaria KS sobre la concentración de tanques, y picaron sobre ellos disparandoles con sus cañones. En ese momento se arrojaron sobre nosotros seis Messerschmitt. El líder del grupo de Ilyushins, habiendo visto al enemigo en el aire, aumentó la velocidad de salida lejos del blanco. El orden de la formación de los diez Shturmovik se desperdigó, lo cual hizo más dificil nuestra oportunidad de proteger todo el grupo.

 

Nuestra pareja corría de un lado para el otro, evitando con una barrera de trazadoras los ataques de los Messerschmitt. Utilizando el método de ‘nozhnitsy’ [‘tijeras’ - autor] al mismo tiempo rechazábamos los golpes contra nuestros Yak.

 

El adversario fue persistente. Impetuosamente atacba a los Shturmovik y nosotros con Naumenko poco a poco comenzamos a perder el orden de combate. Entonces no podríamos no solo salvar a los IL-2, sino tampoco a nosotros mismos – nos derribarían como a perdices. Era necesario encontrar una salida, abrirse paso fuera del combate. Para esto había que derribar el líder del grupo enemigo.

 

Una vez que determiné cual de los seis era el líder, sin prestar atención a las trazadoras enemigas, me arrojé sobre el líder. Este se estaba colocando detrás de uno de los Shturmovik. Concentrado en el ataque, el alemán no se dio cuenta que lo encañonaban. Abriendo fuego a quemarropa hacia el motor y la cabina derribé al líder, y luego me escabullí lejos de las trazadoras de los otros Messerschmitt, que se lanzaban para atajarme.

 

En el grupo enemigo quedó estupefacto. Los ataques perdieron intensidad, y rapidamente los cazas del oponente se retiraron del campo de batalla.”

 

Analizando otras circunstancias de este período mencionadas en las memorías de Pokryshkin, es posible estimar que este combate ocurrió el 20 de julio de 1942. Y eso explica porque los Messerchmitt se retiraron tan pronto como Pokryshkin derribó y mató al líder alemán – porque este era el Leutnant Fritz Brückmann, un experte del 9./JG 52 con 30 derribos hasta ese momento. Queda claro que Brückmann murió al instante cuando el fuego de cañon y ametralladoras de Pokryshkin impactó en la cabina de su Bf.109G-2 W.Nr. 13476, el cual se precipitó a tierra. En otro combate aéreo ese mismo día fallecería otro as del eje – el croata Storzeni Narednik Veco Mikovich (ocho victorias), volando el Bf.109G-2 W.Nr. 13411.

 

Y Brückmann no fue el último experte que Sasha derribaría ese mes. El 28 de julio el Kapitan Pokryshkin guió a inexpertos pilotos de otro regimiento de la 216ª IAD (el 45º IAP) contra los puntos de cruce de la 3ª Panzerdivision sobre el Manych.

 

Aleksandr I. Pokryshkin: “Nos dirigimos hacia el Manych, donde el enemigo había cruzado en el área de Vesiolyy. Los pilotos más jóvenes se mantuvieron pegados a mí, a pesar de mis instrucciones de hacer lo contrario, volando imprecisa y desordenadamente en la formación. Todos permanecieron volando a la misma altura.

 

Cuando estábamos dando la vuelta desde el Manych luego de nuestro ataque a baja altura, un grupo de cuatro Messerschmitt cargaron contra nosotros desde atrás. Dí a mis hombres la orden de atacar, y giré para enfrentar al enemigo. Pero en vez de seguirme, mis pilotos cerraron filas y se dirigieron a casa a toda velocidad. Los Messerschmitt fueron trasellos sin siquiera prestarme atención. Tiré del gatillo, disparando al enemigo a bocajarro y derribé a uno de ellos. Los tres restantes se lanzaron contra mí, y a duras penas logré eludir sus ataques. Ni siquiera entre los pilotos más jóvenes de mi regimiento había visto yo semejante huída organizada.”

 

Sus oponentes ese día fueron sus viejos conocidos los croatas del 15.(Kroat)/JG 52. En los días anteriores estos, junto con el I./JG 52, se habían enzarzado con formaciones de aviadores soviéticos novatos, y su jefe, el Potpukovnik Franjo Dzal, había derribado a varios – tenía 16 victorias en su haber en ese momento. Viendo que la mayoría de sus adversarios ese día también estaban “verdes”, Franjo Dzal quiso repetir sus éxitos. Pero esto lo hizo subestimar al piloto del único Yak-1 que aceptó pelear, y Sasha Pokryshkin le hizo pagar ese exceso de confianza – una sola ráfaga de 20 mm y 12.7 mm a quemarropa bastó para que Dzal resultara herido y tuviera que saltar de su Bf.109G-2 W.Nr. 13436 en llamas. Pokryshkin había demostrado claramente en tres ocasiones que podía medirse de igual a igual con cualquier as del Eje, y salir victorioso de esos Duelos de Titanes.

 

Defendiendo el Cáucaso

 

Durante la última semana de julio el 16º GIAP sufrió la descorazonadora experiencia de tener que ir cambiando de aeródromo cada pocos días, siempre en retirada hacia el sur, hacia el Cáucaso. Uno de estos aeródromos fue el de Kropotkin, al que llegaron el 1º de agosto de 1942. No habìan terminado de llegar, cuando la ciudad se vió bajo el ataque de los Ju.88 germanos.

 

Aleksandr I. Pokryshkin: “Este día nos trasladábamos más al sur aún, desde donde se veían ya los montes del Cáucaso. Creyérase que el Frente estaba ya tan lejos de nosotros que podríamos tener tranquilidad, al menos, de noche. Pero no pudimos descansar. Tan pronto como aterrizamos, y metimos los aeroplanos en las taponeras, se divisó en el cielo una escuadrilla de Junkers.

 

Cerca de nuestro aeródromo tenía el suyo un regimiento de cazas de la PVO. Podíamos confiar en la ayuda de nuestros vecinos. Y la necesitábamos mucho pues nos quedaba poco combustible, y las municiones casi las habíamos agotado también durante el asalto. Pero no es de soldados de la Guardia esconderse en lugar seguro cuando los bombarderos enemigos vuelan hacia una ciudad.

 

Nuestra aparición en el aire fue una sorpresa para los alemanes. Estaban acostumbrados a campar allí impunemente por sus respetos. Dispersamos al enemigo, atacándolo con intrepidez, y lo obligamos a arrojar las bombas de cualquier manera. Volvimos al aeródromo sin proyectiles y con las últimas gotas de combustible. El jefe del regimiento, que vino en una camioneta con la plana mayor, aprobó el que hubiésemos obrado por nuestra cuenta.”

 

Ni Pokryshkin ni ninguno de sus compañeros reclamaron victorias en ese combate, solo afirmaron que obligaron a los Junkers a arrojar sus bombas antes de llegar al blanco. En realidad, habían hecho bastante más que eso, ya que la propia Luftwaffe reconoce que ese dìa sobre Kropotkin perdió dos bombarderos a manos de cazas soviéticos. Parece claro entonces que Sasha descargó toda su munición sobre uno de estos Junkers (quizás el Ju.88A-4 W.Nr. 144092, del III./LG 1) y lo dañó en tal grado, que su piloto el Oberfeldwebel Helmut Grubert acabó perdiendo el control sobre las líneas germanas y estrellándose, muriendo Grubert junto con los otros tres tripulantes de su aparato. El otro bombardero, el Ju.88A-4 W.Nr. 5055 (3./KG 51), tuvo incluso peor suerte al ser atacado por Arkadiy Vasilyevich Fiodorov – toda su tripulación, incluido el piloto Unteroffizier Hans Kühl, está listada en las fuentes alemanas como desaparecida en acción.

 

Aleksandr Pokryshkin inspecciona los restos de un Fw.189 abatido

por pilotos de su regimiento en el invierno de 1943-44.

 

Pokryshkin y sus compañeros sabían que ese éxito tenía un precio: ahora los alemanes sabían que había cazas soviéticos en el aeródromo de la ciudad, y por lo tanto ellos serían el siguiente blanco de la Luftwaffe. Y contraviniendo las órdenes del nuevo comandante del regimiento Isayev, decidió prepararse para darles una cálida bienvenida. El propio Pokryshkin recuerda en que circunstancias:

 

Aleksandr I. Pokryshkin: Cuando conversamos junto a los camiones, se acercó a nosotros un viejo pastor y empezó a observarnos, lleno de curiosidad. Alguien le preguntó en desabrido tono castrense qué quería. El viejo se ajetreó, al recordar que había dejado el rebaño solo, pero no se dio prisa en marcharse. Al fin se atrevió a preguntar, quitándose el sombrero de paja de la canosa cabeza:

 

— Hijos míos, ¿entonces vais a poner coto en el cielo a los alemanes?

 

Nos llegó a nosotros la vez de mirarlo a él con curiosidad.

 

— Abuelo, ¿es que vuelan por aquí a menudo? —le interrogué.

— Pues claro. Esos malditos no nos dejan ni a sol ni a sombra. Todas las mañanas tiran bombas y queman nuestra ciudad.

— ¿Todas las mañanas?

— Sin dejar una, hijo mío, vuelan y vuelan.

 

Si el pastor hubiese sido una persona observadora, se habría dado cuenta, por nuestra pinta y por el número de aeroplanos que había en el aeródromo, de lo cansados que estábamos y de las pocas fuerzas que teníamos para "poner coto”. Pero era viejo para comprenderlo por sí solo, y nosotros no teníamos por que sinceramos con un pastor y defraudar sus esperanzas en la tranquilidad.

 

— ¡Está bien, abuelo, les quitaremos esa costumbrita! —le dijo Fiódorov, respondiendo por todos.

— ¡Si lo hicierais, queridos míos, si lo hicierais! Darles un escarmiento. ¡Porque mirad hasta dónde han llegado los asesinos!

 

El viejo se puso el sombrero y se fue con paso presuroso bacía el rebaño. Nosotros lo miramos alejarse en silencio.

De la chabola del puesto de mando salió el comandante Isayev.

 

— ¿De qué habláis? —preguntó.

— El viejo dice que los alemanes vuelan todos los días sobre la ciudad —repuse yo—. No estaría mal elevarnos por la mañana y salirles al paso.

— Eso no es asunto nuestro. Para eso están los cazas de la PVO. Ellos sabrán mejor dónde y quién ha de salirles al paso. Nosotros tenemos bastante con la faena en el Frente.

 

Por las caras de los muchachos comprendí que no compartían la opinión de su presuntuoso jefe. Si dejábamos a los fascistas volar todos los días sobre la pequeña ciudad, tampoco tendríamos nosotros sosiego.

 

Cuando, pasado un rato, fuimos al comedor a cenar, dije por lo bajo a los muchachos de mi escuadrilla: "Hoy pasaremos la noche en el aeródromo". Decidí dejar toda la noche a los pilotos junto a los aparatos. Primero, porque no estaríamos sujetos a la camioneta que nos traía al aeródromo. Y segundo, porque si veníamos con Isayev, él no nos permitiría elevarnos para interceptar a los Junkers. Todos los pilotos accedieron. Les había entusiasmado también la idea de atacar de repente a los bombarderos enemigos.

 

Dormimos en la arboleda. Poco antes de amanecer, los desperté a todos. Decidimos quedarnos dos de guardia, y los otros tres dormirían bajo las alas de sus aviones.

 

Amaneció. Se cansaba uno de estar sentado en la cabina, pues dolía la espalda. Salí del aparato y, sin quitarme el paracaídas, me tendí en el ala.

 

— ¡Ya vienen! —gritó de pronto Chuváshkin.

 

Me introduje de un salto en la cabina, puse el motor en marcha y conduje el aparato a la línea de salida. Detrás de mí despegaron Berezhnói, Fiódorov, Verbitski y Naúmenko.

 

Ya en el aire vi que nueve Ju-88, acompañados por diez Me-110, llevaban rumbo al aeródromo de la PVO y a la ciudad. Tras la primera escuadrilla de cazas iban otros quince Me-110. Al ver despegar a nuestros Yaks, estos quince cazas fascistas viraron hacia nuestro aeródromo. Atacamos sobre la marcha a los bombarderos enemigos, ya que eran los que más cerca estaban de su objetivo.

 

Sin reparar en la superioridad del enemigo, mis pilotos no dudaban en exponer la vida. En el suelo estallaban las bombas arrojadas sin orden ni concierto por los fascistas y los aeroplanos alemanes derribados. La sorpresa y la audacia de los ataques nos dieron el éxito. No dejamos pasar a los Junkers a la ciudad y los perseguimos mientras tuvimos municiones.

 

Fiódorov y su patrulla hicieron frente al segundo grupo de quince cazas enemigos en los accesos a nuestro aeródromo. Varios Messers lograron abrirse paso al objetivo, pero sus bombas cayeron en las caponeras vacías. Además, no pudieron dar pasadas de asalto, pues se lo impidieron nuestros cazas.

 

En ese combate derribamos cinco aviones enemigos. Nuestras pérdidas se redujeron a un aparato averiado que se quedó en tierra y fue "desguazado" por una onda explosiva.

 

Tan pronto como retornamos al aeródromo y dejamos los aparatos en sus caponeras, al puesto de mando llegaron, uno tras otro, dos automóviles. Conocimos en seguida el todoterreno del jefe del regimiento. Pero en el coche junto a él, ¿quién habría venido? "Vaya revuelo que hemos armado", pensé. "La bronca que me va a echar Isayev por obrar a mi antojo".

 

Delante del puesto de mando nos esperaban el general Shevchénko, jefe de la división, el comisario Máchnev y el comandante Isayev. Resultaba que el jefe de la división había venido a leerle la cartilla a alguien porque el regimiento no se había elevado al encuentro de los Junkers. Había tomado a los Yaks que evolucionaban en el aire por los de la PVO. Y al ver en el aeródromo los embudos de las bombas, el general empezó a chillarle a Isayev:

 

— ¿Es que ha venido usted aquí a aguardar sentado?

 

Mi escuadrilla formó delante del mando. Yo di al jefe del regimiento las novedades del vuelo realizado y de los aviones derribados.

 

— ¡Pero si han sido los míos quienes se batían, camarada general! —exclamó, contento, Isayev—. Los míos, y no los del regimiento de la PVO. Esos ni han despegado.

 

Poco después, el general Vershínin, jefe del ejército aéreo, telefoneó al aeródromo. Mandó presentar para condecoraciones a todos los que se habían distinguido en este servicio.”

 

Desgraciadamente parece quedar claro hoy que Pokryshkin y sus compañeros no abatieron cinco aviones enemigos en ese combate (o al menos los documentos alemanes no muestran estas pérdidas, probablemente porque fueron registrados en otras fechas o simplemente porque están incompletos, cosa que ocurre con frecuencia), pero de todos modos las pérdidas que infringieron ese 2 de agosto de 1942 al Fliegerkorps IV fueron serias: Sasha derribó el Bf.110D-4 W.Nr. 2262 del 7.(H)/LG 2 – sus tripulantes, Oberleutnant Walter Köhler y Feldwebel Johann Pfahl, ambos perecieron al precipitarse su Zerstörer en llamas a tierra. Y fue de nuevo Arkadiy Fiodorov quien abatió un segundo aparato alemán ese día: el Junkers Ju.88A-4 W.Nr. 144088 del Oberleutnant Ecklehard Klamrotz (Stab III./KG 51). Klamrotz y toda la tripulación falleció al estrellarse el bombardero. Sin sufrir pérdidas propias, Pokryshkin y sus compañeros habían derribado estas aeronaves y causado la muerte a media docena de aviadores enemigos.

 

Durante su descanso forzado en Bakú a fines de 1942 (el nuevo comandante del regimiento, Isayev, pretendía sin razón hacerle una corte marcial por insubordinación) Pokryshkin tuvo su compensación a tantos sinsabores: conoció al amor de su vida y futura esposa Mariya. Esta foto fue tomada en el Hotel CDKA, durante la estadía de

los recién casados en Moscú (febrero de 1944).

 

Poco días más tarde el 16º GIAP fue retirado del combate, enviado a Bakú para proveer descanso a sus agotados pilotos, y para ser reequipado. La unidad, junto con varias otras de los 4º y 5º VA (Ejércitos Aéreos) y la VVS ChF (Fuerza Aérea de la Flota del Mar Negro) habían jugado un papel vital en ralentizar el avance de la Wehrmacht en el Cáucaso, en un momento en que parecía que finalmente tomaría los pozos petrolíferos de Maykop, Grozni y Bakú. Gracias a los sacrificios de estos y muchos otros hombres, esto no ocurrió, y los sueños de conquista de Hitler se tornaron en una pesadilla.

 

Consideraciones Finales

 

Las siete victorias de Pokryshkin como “as de Yak-1” tienen algunas particularidades:

 

o        Cinco de ellas no le fueron oficialmente acreditadas, o sea no forman parte de la lista de 59 victorias aéreas que constan en su hoja de condecoración. Me ha sido posible confirmarlas comparando sus memorias con las pérdidas conocidas de la Luftwaffe en el área en que él combatió.

 

o        El propio Pokryshkin no reclamó algunas de ellas: De los dos Bf.109G abatidos el 17.07.1942, Sasha Pokryshkin reclama solo uno (al otro lo consideró solo dañado) y no menciona en lo más mínimo el Ju.88 derribado el 1.08.1942.

 

Eso habla mucho de la confiabilidad que tiene Pokryshkin en sus reclamos: si se le confirman derribos de los que él no habla o que consideró solo averiados, entonces cuando él dice "lo derribé, estoy seguro", es un 99,9% seguro que en efecto derribó a ese avión enemigo. Es uno de los ases de la 2GM con tasa de confirmación más alta. Algo que no puede decirse de Erich Hartmann, por poner algún ejemplo.

 

También parece que este período en que piloteó el Yak-1 (abril a agosto de 1942) Pokryshkin refinó muchas de sus tácticas. Por ejemplo, comenzó a utilizar ampliamente la ýòàæåðêà (etazherka = estantería) – o sea que la escuadrillas se divideran en varias parejas o varios zveno (zveno = grupo de 4 aviones) y que volaran a distintas alturas para proporcionarse mútua cobertura y protección. También en este período comenzó a desarrollar ampliamente su fórmula âûñîòà-ñêîðîòü-ìàí¸âð-îãîíü (vysotá-skórost-manióvr-ogón = altura-velocidad-maniobra-fuego), aunque solamente pudo formalizarla durante su período de descanso forzado en Bakú.

 

“Estantería del Kuban” (o “Escalera del Kuban”, como a veces la llaman en Occidente),

la formación táctica ensayada por Pokryshkin en el verano de 1942, y que fuera

clave para los éxitos del 16º GIAP sobre el Kubán en abril-junio de 1943.

 

Para finalizar, hemos de decir que valorar el mérito de Pokryshkin mirando exclusivamente su cuenta de derribos es un error. En primer lugar porque aviones no fue lo único que destruyó Pokryshkin, dado que realizó una gran cantidad de ataques a tierra, cosa que se practicaba mucho en VVS durante el primer periodo de la guerra. En segundo lugar, hizo una importante cantidad de misiones de reconocimiento, las cuales tuvieron una importancia crucial. En tercer lugar, Pokryshkin fue un gran profesor, reformador, organizador y táctico, por tanto su mayor merito fue éste, y sus “kills” pueden considerarse más bien como una base práctica sobre la cual Pokryshkin desarrolló e implementó sus reformas y tácticas del combate aéreo moderno.

 

No hemos de olvidar que el daño directo, causado al enemigo, no solo se mide en aviones derribados. Ya que hablamos del periodo inicial de la guerra, veamos la hoja de condecoración, presentada con fecha de 23 de abril de 1943, en la cual consta (Fragmento 1):

 

“Realizó con éxito 354 vuelos de combate sobre el campo de batalla, de los cuales fueron:
- en misión de asalto a las tropas enemigas: 62;
- en misión de reconocimiento de las tropas enemigas: 202;
- en misión de escolta: 37;
- en misión de patrulla: 36;
- en misión de cobertura a las tropas: 17.
Participó en 54 combates aéreos, en los cuales derribó personalmente 13 aviones y 6 en grupo, en concreto: 3 Me-110, 10 Me-109, 4 Ju-88, 1 He-126, 1 PZL-24”.

 

En el mismo formulario consta que durante los ataques a tierra Pokryshkin eliminó (Fragmento 2):

“- vehículos con municiones y cargas diversas: 45;
- piezas de artillería de diverso calibre: 7;
- vagones ferroviarios: 10;
- soldados y oficiales: más de 200”.

 

Llama la atencion que en este periodo de la guerra, de las 354 misiones de combate que realizó Pokryshkin, 75% fueron misiones de reconocimiento (que dieron resultados importantísimos para el mando del Frente) y ataques a tierra.

 

Fragmento 1 del formulario de presentación para la primera Estrella de Héroe de la URSS.

 

Fragmento 2 del formulario de presentación para la primera Estrella de Héroe de la URSS.

 

Asumo que muchos de los lectores habrán visto el film Diario de Motocicleta, en donde el actor mexicano Rodrigo de la Serna encarna a un muy joven Ernesto Guevara durante su primer viaje por toda America Latina en 1953. Se ha dicho, con razón, que fue en ese viaje cuando Ernesto Guevara de la Serna empezó a transformarse en en el Che. Algo parecido ocurrió aquí: en las duras batallas sobre el Donets, el Manych y el norte del Cáucaso en el verano de 1942, mientras volaba el Yak-1, Aleksandr Ivanovich Pokryshkin comenzó a transformarse en Sotka.

 

Victorias conocidas de Aleksandr Ivanovich Pokryshkin volando el Yak-1

 

 

Texto en rojo = Pérdidas que la Luftwaffe acredita a una causa distinta que el combate aéreo.

Texto en azul = Victorias que no le fueron oficialmente acreditadas a Pokryshkin pero confirmadas por la Luftwaffe.

 

El autor frente a la tumba de Aleksandr Pokryshkin en el cementerio de Novodevichi, Moscu, 30 de julio de 2007

 

 

FUENTES:

 

o        Aleksandr I. Pokryshkin, Ïîçíàòü ñåáÿ â áîþ. "Ñòàëèíñêèå Ñîêîëû" ïðîòèâ àñîâ Ëþôòâàôôå. 1941-1945 ãã. (Poznat sebya v boyu. ‘Stalinskie Sokoly’ protiv asov Luftwaffe. 1941-1945 gg. = Conocerse a sí mismo en combate. ‘Los Halcones de Stalin’ contra los ases de la Luftwaffe. 1941-45).  ZAO Tsentrpoligraf, 2010.

 

o        Mijail Yurevich Bykov, Àñû Âåëèêîé Îòå÷åñòâåííîé Âîéíû. Ñàìûå ðåçóëüòàòèâíûå ë¸ò÷èêè 1941-1945 ãã. (Asy Velikoy Otechestvennoy Voyny. Samye rezultativnye liotchiki 1941-45 gg  = Ases de la Gran Guerra Patria. Pilotos con los mejores resultados 1941-45”),  Editorial Yauza-EKSMO, Moscú, 2008 – Cortesía de Torero.

 

o        Christer Bergstrom & Andrey Mijailov, Black Cross–Red Star. Air War over the Eastern Front. Volume 2. Resurgence. January-June 1942. Pacifica Military History, 2004.

 

o        Prien, Jochen - Stemmer, Gerhard - Rodeike, Peter - Bock, Winfried: Die Jagdfliegerverbände der Deutschen Luftwaffe 1934 bis 1945 - Teil 9 Tielband II Wom Sommerfeldzug 1942 bis zur Niederlage von Stalingrad 1.5.1942 bis 3.2.1943, Struve Druck 2006. – Cortesía de Jan Safarik.

 

o        Christer Bergstrom, Andrey Dikov & Vlad Antipov, Black Cross – Red Star. Air War over the Eastern Front. Volume 3. Everything for Stalingrad. Eagle Editions Ltd., 2006.

 

Por Diego Zampini

 

 

 

 

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