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La victoria del pueblo
soviético en la Gran Guerra Patria hizo histórico balance del
desarrollo de nuestras fuerzas armadas, incluyendo la aviación
soviética. Sólo conociendo este balance se puede comprender de qué
modo las Fuerzas Aéreas soviéticas alcanzaron el dominio en
el aire, infligiendo una rotunda derrota a la Luftwaffe hitleriana y
percibir la justeza de los nuevos caminos escogidos por la aviación
soviética en el periodo posbélico. La experiencia de la guerra será
aún largo tiempo objeto de investigación no sólo para los
historiadores y estrategas militares, sino también para los
científicos y constructores, para todos los artífices del poderío
defensivo de nuestro país.
La guerra dictó su
veredicto a las distintas doctrinas de aviación, valoró
objetivamente el nivel y la dirección del pensamiento aeronáutico de
los Estados más grandes del mundo.
Al analizar los resultados
de la guerra hay que hablar ante todo del fracaso de la idea alemana
de blitzkrieg (guerra relámpago) y de la bancarrota completa
de la "doctrina Douhet".
Con los inhumanos
bombardeos totales de Londres y de otras ciudades británicas los
hitlerianos no lograron su objetivo: hincar de rodillas al pueblo
inglés. Ya en el curso de la guerra los ingleses organizaron
perfectamente su defensa contra aeronaves. Los cazas Spitfire
y la artillería antiaérea causaron tremendos descalabros a los
piratas aéreos de Goering. A cada incursión los alemanes sufrían
mayores pérdidas, puede decirse que irreparables, en bombarderos y
personal. Finalmente, tuvieron que renunciar a las incursiones y
reconocer su derrota en la guerra aérea contra Inglaterra.
La guerra mostró también
la ineficacia de los esfuerzos anglo-norteamericanos calculados para
derrotar a la Alemania hitleriana únicamente con las fuerzas de la
armada de bombarderos pesados.
Si, en julio de 1944,
temiendo el avance demasiado rápido de las tropas soviéticas desde
el Este, los norteamericanos y los ingleses desembarcaron en la
costa septentrional de Francia y abrieron el llamado Segundo Frente.
Hasta entonces nuestros aliados habían limitado sus operaciones
militares en Europa fundamentalmente a los ataques aéreos.
Más, a pesar de los
encarnizados bombardeos, Alemania se mantenía firmemente. El
periódico The Observer decía en 1961 que, según datos de la
investigación de los resultados de las acciones de la aviación de
bombardeo, publicados en el trabajo de Charles Webster y Noble
Frankland La ofensiva de la aviación estratégica contra
Alemania en 1939-1945, las pérdidas de la producción de guerra
alemana como resultado de los bombardeos ingleses representaron
sólo un 3,2% en el primer semestre de 1943, un 6,9% en el segundo
semestre del mismo año y un 2,4% en el primer semestre de 1944. En
1944 la aviación estratégica aliada lanzó sobre el territorio alemán
cerca de un millón de toneladas de bombas, pero no pudo quebrantar
el potencial económico-militar de Alemania.
Un ejemplo de la
ineficacia de esta política son los resultados de las incursiones
con lanzamiento de bombas incendiarias sobre Lubeck y Rostok en
1942. Aunque Lubeck fue "incendiado con éxito", hoy se sabe que
pasada una semana la producción alcanzó en la ciudad el 90% del
nivel normal.
Y he aquí lo que se dice a
este mismo respecto en el libro de los ex generales hitlerianos
Decisiones fatales, publicado después de la guerra:
"...A pesar de las
incursiones poco menos que incesantes de la aviación aliada los
ferrocarriles funcionaron casi normalmente hasta el invierno de 1945
y la máxima producción de armamento en Alemania se alcanzó en el
otoño de 1944. A partir de entonces empezó a reducirse
primero lentamente y luego, con la perdida de la región industrial
de la Alta Silesia (que por aquel entonces habían ocupado las tropas
soviéticas. A.Y.) más rápidamente cada día".
Una de las tareas
fundamentales de los bombardeos anglo norteamericanos en masa era
destruir las fábricas de aviación y en particular las de cazas. No
obstante, la producción de estos aviones crecía sin cesar. Así, se
fabricaron cazas Me-109: en 1939, 449; en 1940, 1.693; en
1941, 2.764; en 1942, 2.665; en 1943, 6.247 y en 1944, 13.786. Para
proteger del ataque aéreo sus fábricas de aviación los hitlerianos
las ocultaron en lugares seguros bajo tierra.
Los combates de
Stalingrado también evidencian rotundamente que las fuerzas aéreas
por si solas no pueden decidir el desenlace de la batalla. Algunos
días el número de servicios de la aviación alemana llegó a dos mil,
pero nuestra defensa se mantuvo firmemente.
Por grande que sea el
papel de la aviación pesada de bombardeo en la guerra moderna sólo
se podía derrotar a Alemania hitleriana con los esfuerzos conjuntos
de todas las armas, y esa era la esencia de nuestra doctrina. La
ventaja de nuestra aviación durante la Guerra Patria consistió en
su estrecha colaboración con todas las demás armas del Ejercito
Soviético. Por eso el fundamento de las Fuerzas Aéreas soviéticas lo
componían los aviones de combate de misión táctica. Durante los años
1941-1945 en las Fuerzas Aéreas soviéticas prácticamente no
encontraron lugar los aviones pesados de bombardeo semejantes a las
Fortalezas norteamericanas y a los Lancaster ingleses
y los correspondientes cazas de acompañamiento a gran distancia
como el Thunderbolt y el Lightning.
El análisis del desarrollo
de las operaciones militares de la aviación en la Segunda Guerra
Mundial muestra que la demanda de aviones de combate para el
ejército se limitó a cuatro o cinco tipos fundamentales que se
fabricaban simultáneamente. Esto es cierto tanto en lo que se
refiere a la aviación soviética como a la alemana.
Los aviones de combate
fundamentales de Alemania en la guerra de 1941-1945 fueron:
Cazas:
- con motor refrigerado
por agua Me-109
- con motor refrigerado
por aire FW-190
Bombardero de picado:
- Ju-88
Avión de asalto y de
picado:
- Ju-87
Los aviones fundamentales
de la flota aérea soviética durante la guerra fueron:
Cazas:
- con motor refrigerado
por agua Yak
- con motor refrigerado
por aire La
Bombardero bimotor de
picado; el mismo como avión de, reconocimiento:
- Pe-2
Avión de asalto:
- IL-2
Bombardero bimotor de
gran radio de acción:
- Il-7
Precisamente estos aviones
satisficieron en el transcurso de toda la guerra las demandas de
aviación de combate para el frente.
Por tipos fundamentales de
aviones soviéticos se tiene en cuenta los aviones producidos en gran
serie, que se fabricaron por decenas de miles y que determinaron el
fatal desenlace para los hitlerianos de la batalla aérea en el Este.
Así, por ejemplo, hasta el
fin de la guerra se construyeron: 39.000 aviones de asalto Il;
36.000 cazas Yak; 22.000 La; 3.400 MiG;
11.000 bombarderos Pe-2; 6.500 Il-4 y 800 Tu-2.
Por lo que se refiere al
bombardero pesado de gran radio de acción, naturalmente, el papel de
este tipo de aviones en la guerra es grande, como lo demuestran los
tremendos daños causados por los aliados a las ciudades alemanas,
pero, como ya se ha dicho, los ingleses y los norteamericanos que
utilizaron ampliamente tales aviones no pudieron conseguir éxitos
decisivos en la guerra.
En parte por esta causa en
plena guerra nosotros suspendimos la producción de bombarderos
pesados Pe-8 -se construyeron en total 79 aviones- para
impulsar la producción en masa de bombarderos ligeros de picado
Pe-2. Las posibilidades económicas y la base de producción del
país no permitían en aquel momento desarrollar simultáneamente la
construcción de ambos tipos de aviones. Naturalmente, la guerra
exigía gran número de otros tipos de aviones, por ejemplo, de
transporte y desembarco, de enlace y de escuela. Sin embargo, estos
aparatos tenían un carácter auxiliar y no influirían en forma
directa sobre el poderío aéreo del ejército.
La experiencia de la
guerra confirmó que el pensamiento aeronáutico soviético se había
desarrollado por buen camino. Nuestros aviones fundamentales -los
cazas Yak y La, los aviones de asalto IL y los
bombarderos Pe-2 por sus cualidades de combate fueron
superiores a los aparatos alemanes de misión análoga: Me-109,
FW-190, Ju-87 y Ju-88.
Esto se explica porque la
aviación soviética tenía:
- una técnica más elevada
en la aerodinámica;
- una técnica más elevada
en relación con las magnitudes del peso;
- más potente armamento
automático-artillero (cañones automáticos calibre 20, 37 y 45
milímetros);
- cohetes de aviación RS;
- un tipo original y
completamente nuevo de avión blindado, el aparato de asalto Il2.
En el curso de la guerra
logramos mejorar seriamente las cualidades de combate de los aviones
sin aumentar su peso. Así, el caza de producción en serie Yak-3,
modelo 1943, con un peso de 2.650 kilogramos y con el mismo
motor que la variante inicial de este tipo fabricada en 1940, el
Yak-1, que pesaba 2.960 kilogramos, superaba sustancialmente a
este último en velocidad, maniobrabilidad y armamento.
Nuestros aviones, nacidos
en los años de anteguerra 1939 y 1940 disponían de reservas para ser
modernizados en tanto que los aviones alemanes creados en los años
1935-1936 ya al comienzo de la guerra habían agotado en lo
fundamental tales posibilidades.
Gracias al buen cálculo
tecnológico se logró modernizar los cazas Yak y La y los
aviones de asalto y de bombardeo IL y Pe, como regla, sin
perdidas para la producción de aparatos en cantidad. En las
condiciones de la guerra, incluso al diseñar un nuevo aparato, había
que tomar en consideración las particularidades de la tecnología
existente de la producción en serie para no incurrir en pérdidas de
tiempo.
EI general mayor alemán
von Buttlar, analizando el balance de la guerra, indica:
"Los rusos poseían la
ventaja de que en la producción de armamento y municiones habían
tenido en cuenta todas las particularidades de la guerra en Rusia y
aseguraron la máxima sencillez de la tecnología. Gracias a ello las
fábricas rusas lanzaban enorme cantidad de armamento que se
distinguía por la gran sencillez de la construcción. Era
relativamente fácil aprender a manejar este armamento..."
Esta confesión de un ex
adversario es muy convincente.
La Segunda Guerra Mundial
confirmó plenamente la madurez, independencia y sagacidad del
pensamiento tecno científico soviético. Estas cualidades aseguraron
los éxitos de las Fuerzas Aéreas soviéticas en el periodo posbélico
cuando advino el siglo de la aviación a chorro.
En las memorias y los
trabajos sobre historia de la Segunda Guerra Mundial, aparecidos
después de la contienda, los ex generales del ejército hitleriano
suelen fantasear acerca de las causas de su derrota en la guerra con
la Unión Soviética. Figuras militares como el general coronel Heinz
Guderian, conocido jefe y fundador de las tropas blindadas de
Alemania, el general Kurt von Tippelskirch y otros quieren
demostrar en sus escritos que ellos habrían vencido a la Unión
Soviética de no haberse dado "una combinación de circunstancias
desfavorables".
Entre estas circunstancias
desfavorables incluyen la incompetencia de Hitler como jefe
militar, el riguroso invierno de los años 1941-1942 y la ayuda de
los EE.UU. a la Unión Soviética durante la guerra.
Los autores occidentales
de memorias, tanto militares como civiles, quisieran minimizar el
papel del Ejercito Soviético y de la industria soviética, así como
la valentía de nuestros soldados. Y eso fue lo principal, lo que
decidió la suerte de la guerra y no los errores de Hitler, la
existencia del "general Invierno" ni la ayuda norteamericana. Por lo
que a esta última circunstancia se refiere, los suministros a la
Unión Soviética por land-lease durante toda la Segunda Guerra
Mundial no pasaron del 4-5% de la producción total de aviones,
tanques, armamento y otro material bélico fabricado en los Estados
Unidos de 1941 a 1945.
Y si bien es cierto que
los Estados Unidos produjeron durante la guerra 297.000 aviones y
más de 86.000 carros de combate, de ellos la URSS no recibió más que
unos 14.000 y 7.000, respectivamente.
Mientras tanto las
fábricas de nuestro país dieron, en los tres últimos años de la
contienda, un promedio anual de más de 30.000 tanques, cañones
autopropulsados y autos blindados, unos 40.000 aviones y unas
120.000 piezas de artillería. Por lo tanto, combatíamos con nuestras
propias fuerzas.
En lo que a la aviación
respecta -esfera que conozco bien- no creo que ningún especialista
militar serio y de buena fe sea capaz de atribuir nuestras victorias
en el aire a la ayuda norteamericana.
En 1941, la industria
aeronáutica de la URSS produjo 15.735 aparatos. En el difícil año de
1942, cuando se evacuaban sus fábricas, se fabricaron 25.436
aviones; en 1943, 34.900; en 7.944, 40.300 y en el primer semestre
de 1945, 20.900.
¡Pueden, acaso, compararse
los 14.000 aviones norteamericanos suministrados con esta gran
armada aérea soviética?
EI pueblo soviético no
podía contar con la ayuda de nadie y sólo podía confiar en sus
propias fuerzas. Ya en la primavera de 1942, todas las fábricas
evacuadas de las zonas centrales de la Unión Soviética a los Urales
y Siberia empezaron a producir equipo aeronáutico -aviones, motores
y sus piezas y a incrementar con rapidez el ritmo. En 1943 y 1944,
la mayoría de estas fábricas producían en los nuevos enclavamientos
varias veces más que en los anteriores.
En el transcurso de la
guerra más grandiosa, la industria aeronáutica soviética logró
superar considerablemente el potencial de la industria similar
alemana, aunque, como se sabe, Alemania disponía, además de sus
propios recursos, de los de sus aliados y de los países europeos
subyugados. En 1944, las empresas alemanas fabricaron 27.600 cazas,
bombarderos y aviones de asalto, mientras que nuestras fábricas
dieron al frente en el mismo año 33.200 aviones de estos tipos. En
1944, la producción de aviones en la URSS aumentó en el 280%, en
comparación con el periodo anterior a la guerra.
En los primeros meses de
1945, la industria aeronáutica fabricó material para los combates
finales. La fábrica de aviones N° 153, situada en
Siberia, que durante la guerra dio 15.000 cazas, en enero-marzo de
1945 entregó al frente más de 1.500 cazas modernizados Yak-9.
Como atestigua la Historia de la Gran Guerra Patria, de enero
a junio de 1945 las tropas soviéticas recibieron tantos cazas
Yak-3 como en todo el año 1944.
Los éxitos de la
retaguardia soviética permitieron robustecer en gran medida las
Fuerzas Aéreas. A comienzos de 1944, las Fuerzas Aéreas soviéticas
disponían de 8.818 aviones de combate, contra 3.073 de los alemanes.
En el número de aviones superábamos al enemigo en el 170%. A medida
que pasaba el tiempo iba creciendo nuestra superioridad. A
principios de junio de 1944, Alemania tenía en el frente sólo 2.796
aviones, contra 14.787 nuestros. A comienzos de enero de 1945, la
aviación soviética disponía de 15,815 aparatos de combate.
He aportado una decena de
cifras, cada una de las cuales encierra la emocionante historia de
cómo se forjó en la retaguardia y se conquistó en el frente nuestra
victoria.
Los historiadores
militares y memoristas extranjeros escriben detalladamente en sus
trabajos las operaciones de la aviación en el Frente Occidental.
Pero tanto a nuestros ex adversarios como a los aliados no les gusta
escribir de las grandiosas batallas aéreas en el Frente
soviético-germano donde encontraron su fin 62.000 aviones fascistas,
o sea, dos tercios de la aviación hitleriana. Por lo que se refiere
a los ex dirigentes de la flota aérea hitleriana, es comprensible:
tales recuerdos no pueden ser agradables. Pero cuando ciertos
historiadores militares norteamericanos e ingleses silencian el
significado de las Fuerzas Aéreas soviéticas en la derrota de la
Luftwaffe y si mencionan nuestros aviones lo hacen sólo de pasada
tildándolos de "rudimentarios" y "cortados a hachazos", eso es ya
deshonestidad.
Cierto, nuestros aviones
de combate eran incorporablemente más sencillos por el diseño y la
tecnología que los norteamericanos o los alemanes, y esa fue su
ventaja.
Nuestros aviones estaban
adaptados para la producción en las durísimas condiciones
especificas del primer periodo de la guerra: evacuación, gran
déficit de aluminio, aparatos y toda una serie de materiales
indispensables en la producción masiva de aviones, motores y
equipos. En el Este asimilaban fácilmente su producción obreros no
calificados, mujeres y adolescentes en su mayoría.
No obstante, nuestros
aviones respondían por entero a las rigurosas condiciones de la
batalla aérea en el Frente soviético-germano con la flota aérea de
la Alemania hitleriana, que era la más fuerte del mundo.
La superioridad
cualitativa del material producido por las fábricas de aviación
junto con el creciente número de aparatos aseguró el completo
dominio de la aviación soviética en el aire.
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