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ALEKSANDR SERGEEVICH YAKOVLEV
 
"LA META DE MI VIDA"
 

 

VICTORIA DEL PENSAMIENTO TECNICO SOVIETICO

 

La victoria del pueblo soviético en la Gran Guerra Patria hizo histórico balance del desarrollo de nuestras fuer­zas armadas, incluyendo la aviación soviética. Sólo conociendo este balance se puede comprender de qué modo las Fuerzas Aéreas soviéticas alcanzaron el dominio en el aire, infligiendo una rotunda derrota a la Luftwaffe hitleriana y percibir la justeza de los nuevos caminos escogidos por la aviación soviética en el periodo posbélico. La experiencia de la guerra será aún largo tiempo objeto de investigación no sólo para los historiadores y estrategas militares, sino también para los científicos y constructores, para todos los artífices del poderío defensivo de nuestro país.

 

La guerra dictó su veredicto a las distintas doctrinas de aviación, valoró objetivamente el nivel y la dirección del pensamiento aeronáutico de los Estados más grandes del mundo.

 

Al analizar los resultados de la guerra hay que hablar ante todo del fracaso de la idea alemana de blitzkrieg (gue­rra relámpago) y de la bancarrota completa de la "doctrina Douhet".

 

Con los inhumanos bombardeos totales de Londres y de otras ciudades británicas los hitlerianos no lograron su objetivo: hincar de rodillas al pueblo inglés. Ya en el curso de la guerra los ingleses organizaron perfectamente su de­fensa contra aeronaves. Los cazas Spitfire y la artillería anti­aérea causaron tremendos descalabros a los piratas aéreos de Goering. A cada incursión los alemanes sufrían mayores pérdidas, puede decirse que irreparables, en bombarderos y personal. Finalmente, tuvieron que renunciar a las incur­siones y reconocer su derrota en la guerra aérea contra Inglaterra.

 

La guerra mostró también la ineficacia de los esfuerzos anglo-norteamericanos calculados para derrotar a la Alema­nia hitleriana únicamente con las fuerzas de la armada de bombarderos pesados.

 

Si, en julio de 1944, temiendo el avance demasiado rápido de las tropas soviéticas desde el Este, los norteamericanos y los ingleses desembarcaron en la costa septentrional de Francia y abrieron el llamado Segundo Frente. Hasta entonces nuestros aliados habían limitado sus operaciones militares en Europa fundamentalmente a los ataques aéreos.

 

Más, a pesar de los encarnizados bombardeos, Alemania se mantenía firmemente. El periódico The Observer decía en 1961 que, según datos de la investigación de los resultados de las acciones de la aviación de bombardeo, publicados en el trabajo de Charles Webster y Noble Frankland La ofen­siva de la aviación estratégica contra Alemania en 1939-1945, las pérdidas de la producción de guerra alemana como resul­tado de los bombardeos ingleses representaron sólo un 3,2% en el primer semestre de 1943, un 6,9% en el segundo se­mestre del mismo año y un 2,4% en el primer semestre de 1944. En 1944 la aviación estratégica aliada lanzó sobre el territorio alemán cerca de un millón de toneladas de bom­bas, pero no pudo quebrantar el potencial económico-militar de Alemania.

 

Un ejemplo de la ineficacia de esta política son los resultados de las incursiones con lanzamiento de bombas in­cendiarias sobre Lubeck y Rostok en 1942. Aunque Lubeck fue "incendiado con éxito", hoy se sabe que pasada una semana la producción alcanzó en la ciudad el 90% del nivel normal.

 

Y he aquí lo que se dice a este mismo respecto en el libro de los ex generales hitlerianos Decisiones fatales, pu­blicado después de la guerra:

 

"...A pesar de las incursiones poco menos que incesan­tes de la aviación aliada los ferrocarriles funcionaron casi normalmente hasta el invierno de 1945 y la máxima producción de armamento en Alemania se alcanzó en el otoño de 1944. A partir de entonces empezó a reducirse primero lentamente y luego, con la perdida de la región industrial de la Alta Silesia (que por aquel entonces habían ocupado las tropas soviéticas. A.Y.) más rápidamente cada día".

 

Una de las tareas fundamentales de los bombardeos anglo norteamericanos en masa era destruir las fábricas de avia­ción y en particular las de cazas. No obstante, la producción de estos aviones crecía sin cesar. Así, se fabricaron cazas Me-109: en 1939, 449; en 1940, 1.693; en 1941, 2.764; en 1942, 2.665; en 1943, 6.247 y en 1944, 13.786. Para proteger del ataque aéreo sus fábricas de aviación los hitlerianos las ocultaron en lugares seguros bajo tierra.

 

Los combates de Stalingrado también evidencian rotun­damente que las fuerzas aéreas por si solas no pueden de­cidir el desenlace de la batalla. Algunos días el número de servicios de la aviación alemana llegó a dos mil, pero nuestra defensa se mantuvo firmemente.

 

Por grande que sea el papel de la aviación pesada de bombardeo en la guerra moderna sólo se podía derrotar a Alemania hitleriana con los esfuerzos conjuntos de todas las armas, y esa era la esencia de nuestra doctrina. La ven­taja de nuestra aviación durante la Guerra Patria consistió en su estrecha colaboración con todas las demás armas del Ejercito Soviético. Por eso el fundamento de las Fuerzas Aéreas soviéticas lo componían los aviones de combate de misión táctica. Durante los años 1941-1945 en las Fuerzas Aéreas soviéticas prácticamente no encontraron lugar los aviones pesados de bombardeo semejantes a las Fortalezas norteamericanas y a los Lancaster ingleses y los correspon­dientes cazas de acompañamiento a gran distancia como el Thunderbolt y el Lightning.

 

El análisis del desarrollo de las operaciones militares de la aviación en la Segunda Guerra Mundial muestra que la demanda de aviones de combate para el ejército se limitó a cuatro o cinco tipos fundamentales que se fabricaban simul­táneamente. Esto es cierto tanto en lo que se refiere a la aviación soviética como a la alemana.

 

Los aviones de combate fundamentales de Alemania en la guerra de 1941-1945 fueron:

 

Cazas:

- con motor refrigerado por agua Me-109

- con motor refrigerado por aire FW-190

 

Bombardero de picado:

- Ju-88

 

Avión de asalto y de picado:

- Ju-87

 

Los aviones fundamentales de la flota aérea soviética du­rante la guerra fueron:

 

Cazas:

- con motor refrigerado por agua Yak

- con motor refrigerado por aire La

 

Bombardero bimotor de picado; el mismo como avión de, reconocimiento:

- Pe-2

 

Avión de asalto:

- IL-2

 

Bombardero bimotor de gran radio de acción:

- Il-7

 

Precisamente estos aviones satisficieron en el transcurso de toda la guerra las demandas de aviación de combate para el frente.

 

Por tipos fundamentales de aviones soviéticos se tiene en cuenta los aviones producidos en gran serie, que se fa­bricaron por decenas de miles y que determinaron el fatal desenlace para los hitlerianos de la batalla aérea en el Este.

 

Así, por ejemplo, hasta el fin de la guerra se construyeron: 39.000 aviones de asalto Il; 36.000 cazas Yak; 22.000 La; 3.400 MiG; 11.000 bombarderos Pe-2; 6.500 Il-4 y 800 Tu-2.

 

Por lo que se refiere al bombardero pesado de gran radio de acción, naturalmente, el papel de este tipo de aviones en la guerra es grande, como lo demuestran los tremendos daños causados por los aliados a las ciudades alemanas, pero, como ya se ha dicho, los ingleses y los norteamericanos que utili­zaron ampliamente tales aviones no pudieron conseguir éxitos decisivos en la guerra.

 

En parte por esta causa en plena guerra nosotros sus­pendimos la producción de bombarderos pesados Pe-8 -se construyeron en total 79 aviones- para impulsar la produc­ción en masa de bombarderos ligeros de picado Pe-2. Las posibilidades económicas y la base de producción del país no permitían en aquel momento desarrollar simultáneamente la construcción de ambos tipos de aviones. Naturalmente, la guerra exigía gran número de otros tipos de aviones, por ejemplo, de transporte y desembarco, de enlace y de escuela. Sin embargo, estos aparatos tenían un carácter auxiliar y no influirían en forma directa sobre el poderío aéreo del ejército.

 

La experiencia de la guerra confirmó que el pensamien­to aeronáutico soviético se había desarrollado por buen ca­mino. Nuestros aviones fundamentales -los cazas Yak y La, los aviones de asalto IL y los bombarderos Pe-2 por sus cua­lidades de combate fueron superiores a los aparatos ale­manes de misión análoga: Me-109, FW-190, Ju-87 y Ju-88.

 

Esto se explica porque la aviación soviética tenía:

 

- una técnica más elevada en la aerodinámica;

- una técnica más elevada en relación con las magnitudes del peso;

- más potente armamento automático-artillero (cañones automáticos calibre 20, 37 y 45 milímetros);

- cohetes de aviación RS;

- un tipo original y completamente nuevo de avión blin­dado, el aparato de asalto Il2.

 

En el curso de la guerra logramos mejorar seriamente las cualidades de combate de los aviones sin aumentar su peso. Así, el caza de producción en serie Yak-3, modelo 1943, con un peso de 2.650 kilogramos y con el mismo motor que la variante inicial de este tipo fabricada en 1940, el Yak-1, que pesaba 2.960 kilogramos, superaba sustancialmente a este último en velocidad, maniobrabilidad y armamento.

 

Nuestros aviones, nacidos en los años de anteguerra 1939 y 1940 disponían de reservas para ser modernizados en tanto que los aviones alemanes creados en los años 1935-1936 ya al comienzo de la guerra habían agotado en lo fundamen­tal tales posibilidades.

 

Gracias al buen cálculo tecnológico se logró modernizar los cazas Yak y La y los aviones de asalto y de bombardeo IL y Pe, como regla, sin perdidas para la producción de apa­ratos en cantidad. En las condiciones de la guerra, incluso al diseñar un nuevo aparato, había que tomar en conside­ración las particularidades de la tecnología existente de la producción en serie para no incurrir en pérdidas de tiempo.

 

EI general mayor alemán von Buttlar, analizando el ba­lance de la guerra, indica:

 

"Los rusos poseían la ventaja de que en la producción de armamento y municiones habían tenido en cuenta todas las particularidades de la guerra en Rusia y aseguraron la máxima sencillez de la tecnología. Gracias a ello las fábricas rusas lanzaban enorme cantidad de armamento que se distinguía por la gran sencillez de la construcción. Era relati­vamente fácil aprender a manejar este armamento..."

 

Esta confesión de un ex adversario es muy convin­cente.

 

La Segunda Guerra Mundial confirmó plenamente la madurez, independencia y sagacidad del pensamiento tecno científico soviético. Estas cualidades aseguraron los éxitos de las Fuerzas Aéreas soviéticas en el periodo posbélico cuando advino el siglo de la aviación a chorro.

 

En las memorias y los trabajos sobre historia de la Segunda Guerra Mundial, aparecidos después de la contien­da, los ex generales del ejército hitleriano suelen fantasear acerca de las causas de su derrota en la guerra con la Unión Soviética. Figuras militares como el general coronel Heinz Guderian, conocido jefe y fundador de las tropas blindadas de Alemania, el general Kurt von Tippelskirch y otros quie­ren demostrar en sus escritos que ellos habrían vencido a la Unión Soviética de no haberse dado "una combinación de circunstancias desfavorables".

 

Entre estas circunstancias desfavorables incluyen la in­competencia de Hitler como jefe militar, el riguroso invierno de los años 1941-1942 y la ayuda de los EE.UU. a la Unión Soviética durante la guerra.

 

Los autores occidentales de memorias, tanto militares co­mo civiles, quisieran minimizar el papel del Ejercito Soviético y de la industria soviética, así como la valentía de nuestros soldados. Y eso fue lo principal, lo que decidió la suerte de la guerra y no los errores de Hitler, la existencia del "general Invierno" ni la ayuda norteamericana. Por lo que a esta última circunstancia se refiere, los suministros a la Unión Soviética por land-lease durante toda la Segunda Guerra Mundial no pasaron del 4-5% de la producción total de aviones, tanques, armamento y otro material bélico fabricado en los Estados Unidos de 1941 a 1945.

 

Y si bien es cierto que los Estados Unidos produjeron durante la guerra 297.000 aviones y más de 86.000 carros de combate, de ellos la URSS no recibió más que unos 14.000 y 7.000, respectivamente.

 

Mientras tanto las fábricas de nuestro país dieron, en los tres últimos años de la contienda, un promedio anual de más de 30.000 tanques, cañones autopropulsados y autos blindados, unos 40.000 aviones y unas 120.000 piezas de artillería. Por lo tanto, combatíamos con nuestras propias fuerzas.

 

En lo que a la aviación respecta -esfera que conozco bien- no creo que ningún especialista militar serio y de buena fe sea capaz de atribuir nuestras victorias en el aire a la ayuda norteamericana.

 

En 1941, la industria aeronáutica de la URSS produjo 15.735 aparatos. En el difícil año de 1942, cuando se evacuaban sus fábricas, se fabricaron 25.436 aviones; en 1943, 34.900; en 7.944, 40.300 y en el primer semestre de 1945, 20.900.

 

¡Pueden, acaso, compararse los 14.000 aviones norte­americanos suministrados con esta gran armada aérea soviética?

 

EI pueblo soviético no podía contar con la ayuda de nadie y sólo podía confiar en sus propias fuerzas. Ya en la primavera de 1942, todas las fábricas evacuadas de las zonas centrales de la Unión Soviética a los Urales y Siberia empe­zaron a producir equipo aeronáutico -aviones, motores y sus piezas y a incrementar con rapidez el ritmo. En 1943 y 1944, la mayoría de estas fábricas producían en los nuevos enclavamientos varias veces más que en los anteriores.

 

En el transcurso de la guerra más grandiosa, la indus­tria aeronáutica soviética logró superar considerablemente el potencial de la industria similar alemana, aunque, como se sabe, Alemania disponía, además de sus propios recursos, de los de sus  aliados y de los países europeos subyugados. En 1944, las empresas alemanas fabricaron 27.600 cazas, bombarderos y aviones de asalto, mientras que nuestras fá­bricas dieron al frente en el mismo año 33.200 aviones de estos tipos. En 1944, la producción de aviones en la URSS aumentó en el 280%, en comparación con el periodo anterior a la guerra.

 

En los primeros meses de 1945, la industria aeronáutica fabricó material para los combates finales. La fábrica de aviones N° 153, situada en Siberia, que durante la guerra dio 15.000 cazas, en enero-marzo de 1945 entregó al frente más de 1.500 cazas modernizados Yak-9. Como atestigua la Historia de la Gran Guerra Patria, de enero a junio de 1945 las tropas soviéticas recibieron tantos cazas Yak-3 como en todo el año 1944.

 

Los éxitos de la retaguardia soviética permitieron ro­bustecer en gran medida las Fuerzas Aéreas. A comienzos de 1944, las Fuerzas Aéreas soviéticas disponían de 8.818 aviones de combate, contra 3.073 de los alemanes. En el nú­mero de aviones superábamos al enemigo en el 170%. A medida que pasaba el tiempo iba creciendo nuestra superio­ridad. A principios de junio de 1944, Alemania tenía en el frente sólo 2.796 aviones, contra 14.787 nuestros. A comien­zos de enero de 1945, la aviación soviética disponía de 15,815 aparatos de combate.

 

He aportado una decena de cifras, cada una de las cua­les encierra la emocionante historia de cómo se forjó en la retaguardia y se conquistó en el frente nuestra victoria.

 

Los historiadores militares y memoristas extranjeros escriben detalladamente en sus trabajos las operaciones de la aviación en el Frente Occidental. Pero tanto a nuestros ex adversarios como a los aliados no les gusta escribir de las grandiosas batallas aéreas en el Frente soviético-germano donde encontraron su fin 62.000 aviones fascistas, o sea, dos tercios de la aviación hitleriana. Por lo que se refiere a los ex dirigentes de la flota aérea hitleriana, es compren­sible: tales recuerdos no pueden ser agradables. Pero cuando ciertos historiadores militares norteamericanos e ingleses silencian el significado de las Fuerzas Aéreas soviéticas en la derrota de la Luftwaffe y si mencionan nuestros aviones lo hacen sólo de pasada tildándolos de "rudimentarios" y "cor­tados a hachazos", eso es ya deshonestidad.

 

Cierto, nuestros aviones de combate eran incorporablemente más sencillos por el diseño y la tecnología que los norteamericanos o los alemanes, y esa fue su ventaja.

 

Nuestros aviones estaban adaptados para la producción en las durísimas condiciones especificas del primer periodo de la guerra: evacuación, gran déficit de aluminio, aparatos y toda una serie de materiales indispensables en la produc­ción masiva de aviones, motores y equipos. En el Este asi­milaban fácilmente su producción obreros no calificados, mujeres y adolescentes en su mayoría.

 

No obstante, nuestros aviones respondían por entero a las rigurosas condiciones de la batalla aérea en el Frente soviético-germano con la flota aérea de la Alemania hitleriana, que era la más fuerte del mundo.

 

La superioridad cualitativa del material producido por las fábricas de aviación junto con el creciente número de aparatos aseguró el completo dominio de la aviación soviética en el aire.

 

Gracias a http://militera.lib.ru

El texto original en ruso se encuentra aqui

 

HR_LeNoir / HR_Ootoito / HR_Grainovich

 
 

 

 

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